El 23 de junio, solsticio de verano, se celebra la mágica noche de San Juan, fiesta con la que se señala la entrada del verano, el momento de máxima luz solar, el día más largo del año.
Por supuesto, no faltaron los rituales típicos que requiere esta celebración.
Por un lado degustamos los productos gastronómicos que marca la tradición, cachelos (patatas asadas con piel) y sardinas aunque también, como se ve en la foto,
nos equipamos con una gran cantidad de chorizos criollos y sangría además de las exquisitas tortillas de La Casa de las Tortillas.
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El armazón de la hoguera se decoró con folios y más folios de ecuaciones, sintaxis... de todo el año académico.
Por fin llegó el final de curso tan
esperado, por cierto con muy buenas notas jeje, y las estudiantes pudieron quemar
más de un quebradero de cabeza. No se sabía cuál empezar a quemar antes...
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Sin descanso, una tras otra, saltamos la cacharela para recibir el verano y atraer la buena suerte. Ya os podéis imaginar que después de tanta comida algún salto fue con dificultad, pero quedó probado que, en caso de
querer admitir el salto de cacharela como deporte olímpico, nuestro equipo tendría altísimas probabilidades de alcanzar el oro. ¡Nos vemos dentro de 365 días!
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